Translate

jueves, 16 de mayo de 2013

MAUSOLEO Y MONUMENTOS DE ELOY ALFARO

Mausoleo y monumentos
A escondidas, sin los honores a los que tenía derecho como ex presidente de la República y general del Ejército, los irreconocibles restos del presidente Alfaro y sus tenientes fueron enterrados en un cementerio público de Quito. En el acta de defunción se anotó como causa de muerte que "lo había matado el pueblo". El acta no registra peritaje médico alguno y tomando en cuenta que según Gangotena, en la misma pira se quemó a Alfaro y Luciano Coral, hasta quedar irreconocibles, no hay certeza de que se hayan podido identificar sus restos debidamente, a diferencia de otros de los martirizados cuyos cuerpos no fueron totalmente quemados por falta de suficiente combustible.
En los años 40 del siglo XX se trasladaron las que se cree son sus cenizas hacia Guayaquil, en cuyo Cementerio General se levantó un Mausoleo, con un busto de bronce. Durante la presidencia de Rafael Correa Delgado, en 2008, parte de las supuestas cenizas del Viejo Luchador fueron retiradas y trasladadas con honores militares al complejo llamado Ciudad Alfaro, en la población manabita de Montecristi, su tierra natal, que también albergó a la Asamblea Constituyente de 2008. El Mausoleo, decorado con murales, contiene lo que se supone son las cenizas de Alfaro en una urna.
La celda del Penal García Moreno donde fue asesinado nunca más fue ocupada. Actualmente hay un busto de Alfaro en ella. En las principales ciudades ecuatorianas hay calles y avenidas en honor a Alfaro. La avenida Eloy Alfaro es una de las principales de Quito. En la capital se levanta también un obelisco que señala un lugar muy cercano al real, en el cual la turba quemó los despojos del presidente Alfaro y sus tenientes, probablemente en el sitio que Gangotena señaló como la pira número uno.
El obelisco, pintado de rojo, está coronado por una antorcha en el centro del parque de El Ejido. El obelisco tiene una placa que dice "Martirio y glorificación de Alfaro, 28 de enero de 1912". En frente del obelisco, el alcalde Paco Moncayo hizo levantar una estatua de Alfaro. Cada 5 de junio, aniversario de la Revolución, los colegios públicos de Quito le rinden homenaje, depositando ofrendas florales. También realizan una ceremonia en su memoria las logias masónicas de la capital. En Guayaquil, un gran monumento levantado a mediados del siglo XX recuerda al general Alfaro, y lo muestra liderando la Revolución liberal.

LA INJUSTA MUERTE DE ELOY ALFARO

Su muerte

El 28 de enero del 2012, se conmemoran 100 años de la muerte de Eloy Alfaro, Flavio Alfaro, Medardo Alfaro, Manuel Serrano, Luciano Coral y Ulpiano Páez, quienes después de haber sido derrotados en las batallas de Huigra, Naranjito y Yaguachi, fueron inconvenientemente traídos a Quito. Apenas ingresaron al penal García Moreno, penetró una multitud furiosa que los asesinó y arrastró por las calles de la ciudad, hasta hacer con ellos una horrible pira en la llanura de El Ejido, a unas cuatro horas de que comenzara el linchamiento.
Estas circunstancias llevaron a múltiples investigaciones y conjeturas sobre el responsable último del horrible acontecimiento. Incluso se estableció un juicio cuyo fiscal fue el jurisconsulto e historiador, Pío Jaramillo Alvarado.
En este proceso, contenido en 11 cuerpos, se identificaron varios protagonistas que iban desde artesanos, mujeres de la vida (como se decía entonces), abogados, clérigos, estudiantes universitarios, personas adineradas, etc. Es decir, “fuente ovejuna”. Al parecer hasta veinte mil personas participaron del lúgubre acompañamiento de los cuerpos, como curiosos, aunque en el juicio, 16 fueron identificados como asesinos y 66 los que arrastraron a las víctimas.
Muerte tan cruenta, no ha permitido considerar en forma debida el contexto en que ocurrieron los acontecimientos. La segunda administración de Alfaro, si bien consiguió logros, como la conclusión del ferrocarril Guayaquil–Quito, tuvo confrontaciones políticas. En estas, el Gobierno intervino con represión, como el levantamiento de estudiantes universitarios en abril de 1907, que intentaba garantizar la legitimidad de las elecciones. En la manifestación hubo tres muertos, lo que produjo una protesta general.
Sin embargo, el hecho más relevante se produciría el 11 de agosto, cuando Eloy Alfaro debió abandonar el poder por no aceptar el triunfo de Emilio Estrada e intentar un golpe de Estado. Frente a esto aún los militares gritaron viva la Constitución.
En años posteriores Benjamín Carrión escribió: “el Gobierno de Alfaro fue un Gobierno fuerte, con frecuentes e innegables resbalones hacia la tiranía”.
Cubierto por los ministros de Chile y Brasil, logró refugiarse en la sede diplomática chilena. La muerte de Emilio Estrada precipitaría el resto de acontecimientos.
Las batallas mencionadas al inicio de este artículo, produjeron miles de muertos, lo que levantó mayor indignación en el país. Tomados prisioneros los caudillos, los cónsules de Estados Unidos y Gran Bretaña, en Guayaquil, intentaron mediar. Pese a que hubo un acuerdo en principio, el Gobierno no lo reconoció.
Leonidas Plaza, se ausentó a Manabí. Juzgado y condenado, Pedro J. Montero recibió en el mismo lugar del juicio un balazo, fue arrojado a la calle y despedazado en una plaza pública. Los otros fueron enviados a Quito, a donde llegaron el 28 de enero de 1912 a las 11:00. El Gobierno de Carlos Freire Zaldumbide, no tomó las medidas necesarias para evitar la masacre. Lección que el Ecuador debe asimilar para buscar consensos y ejercer la tolerancia.

Eloy Alfaro y la educación

La educación

SU LABOR EN EL CAMPO EDUCATIVO NO SE AGOTA EN QUERER UN PAÍS CON CIUDADANOS PROVISTOS DE CONOCIMIENTOS, FORMADOS EN UN AMBIENTE DE LIBERTAD, DESEABA QUE ESA EDUCACIÓN FUESE DE CALIDAD Y ALGO MÁS…”
Si el ferrocarril es la obra que físicamente proyecta más gráfica y objetivamente en la realidad la gestión de Alfaro como gobernante, es en el campo educativo donde quizá realiza la labor de mayor beneficio social; estaba convencido que había que construir cimientos socialmente sólidos para volver consistente el rumbo de la sociedad, tenía muy claro que la ignorancia o el desconocimiento son los principales aliados de la confusión y falta de conciencia de quienes forman parte de una sociedad o habitan un determinado territorio, que esa desinformación o carencia de orientación facilita el aprovechamiento de los demagogos vendedores de falsas promesas e ilusiones.
Alfaro no sólo quiso favorecer la educación, su obra en este campo tenía una mayor connotación, estableció como principio que la misma fuera laica, es decir una educación libre que rompiera con el esquema de una educación dogmática de orden religioso que era excluyente y sectaria en aquel tiempo. Su anhelo era el que el país contara con la posibilidad que sus niños y jóvenes se formaran con una mente abierta al conocimiento universal, que no conocieran de ataduras, de coacciones, de temores, de prejuicios, de diques mentales, de repetir afirmaciones sin la reflexión o análisis suficientes; sabía que sólo un ser humano dispuesto al aprendizaje es capaz de contribuir a edificar una mejor sociedad y todo eso lo posibilita una educación laica.
Su labor en el campo educativo no se agota en querer un país con ciudadanos provistos de conocimientos, formados en un ambiente de libertad, deseaba que esa educación fuese de calidad y algo más, que aquella fuese la base para la transformación que deseaba para su patria, ello lo llevó a crear nuevos centros de formación, a preparar nuevos maestros con una nueva mentalidad, quería sepultar los vicios de una educación mediocre y sectaria, ello explica la creación de los inolvidables Normales como centros especializados de formación de maestros (as) formados(as) en la Escuela del honor, civismo y conocimiento pedagógico. Entendía muy bien que lo fundamental en la educación es tener buenos docentes, sin buenos profesores (as) jamás existirán buenos(as) alumnos(as).

VIDEO DE ELOY ALFARO

ELOY ALFARO

LA REHABILITACION DEL FERROCARRIL

El nuevo ferrocarrril de Eloy Alfaro
La rehabilitación del sistema ferroviario, en la ruta Quito-Durán, culminó ayer exitosamente con el arribo del tren Crucero
 El tren con el que Eloy Alfaro logró la unidad nacional, al enlazar la Costa con la Sierra, nuevamente es una realidad gracias a la iniciativa del gobierno nacional. Jorge Ampuero / Guayaquil
Luego de más de 400 kilómetros recorridos, de arriba hacia abajo, el tren del “Viejo Luchador”, el tren de la unidad nacional, hizo ayer su arribo a la estación ferroviaria del cantón Durán.
Tomado desde un primer momento como un proyecto emblemático del gobierno de Rafael Correa, los Ferrocarriles del Estado culminaron así un trayecto que empezó el lunes, en la estación de Cayambe, en Quito, justamente el día que se recordó el aniversario 101 de la llamada Hoguera Bárbara, en la que el general Eloy Alfaro fue cruelmente asesinado.
Mentalizador de una obra fundamental para el desarrollo del país, el nuevo tren le rindió homenaje, una vez más, cumpliendo su sueño de unir la Costa con la Sierra.
Y lo hizo exitosamente, con un moderno tren (el tren Crucero) que completó ayer el periplo iniciado el 28 en la Capital, saliendo desde la histórica estación de Bucay, hasta donde confluyeron, desde muy temprano,  decenas de personas deseosas de ver cómo, sobre los rieles, se abría paso hasta adentrarse en la espesura de las zonas agrícolas del litoral.
Luego de una breve ceremonia que estuvo presidida por la ministra de Patrimonio, María Belén Moncayo, y por el gerente de los Ferrocarriles del Estado, Jorge Carrera, el tren, compuesto de una locomotora y 4 vagones, a no más de  25 kilómetros por hora, partió en medio de la alegría y la nostalgia de quienes, a su propio decir, crecieron junto a los rieles y durmientes.
Brazos alzados, rostros sonrientes -especialmente de la gente mayor- y un entusiasmo incontenible fueron el marco perfecto para la salida, exactamente a las 8 de la mañana, de un tren cuya rehabilitación ha sido posible gracias a una inversión de $ 288’000.000.


EL FERROCARRIL DE ELOY ALFARO

El ferrocarril

Según informaciones recabadas, se desprende que desde el tiempo de la presidencia de del Gral. Juan José Flores, ya se estaba gestando la construcción de una vía férrea para unir al país, la misma que al transcurrir varios periodos presidenciales, se comenzó recién avizorar su construcción en el Gobierno del Dr. Gabriel García Moreno quien hace preparar los respectivos estudios para dar inicio a la construcción del gran caballo de acero, pero fue hasta que el Gral. Eloy Alfaro Delgado (1842 - 1902). Llegara al poder para aceptar el reto de construir esta obra de gran trascendencia para el Ecuador y Sur América en ese entonces después de sortear una serie de factores adversos que influían en el desarrollo de esta grandiosa aventura. Alfaro tuvo que recurrir a un préstamo financiero de un amigo personal, archimillonario filántropo inglés llamado James Sivewright, que daba protección a toda empresa honrada que se le presentará por lejano que fuera el lugar donde se realizara, quien tomó parte como accionista en nuestro ferrocarril con cuyo apoyo se logró seguir adelante. Alfaro decide iniciar la construcción de la línea férrea del Sur, que se iniciaría en Durán y terminaría en Chimbacalle Quito, según informaciones recabadas en Yaguachi estuvo situada la p primera estación, por lo que se tenía que trasladarse desde Guayaquil a Yaguachi por vía fluvial.